miércoles, 3 de mayo de 2017

En la línea de salida de mi segundo maratón: Crónica de la Maratón de Madrid (Cap. II)


La mañana del domingo se despertó calurosa, estaba claro que en Madrid los corredores íbamos a sufrir. Al menos aquellos cuyo talón de Aquiles es el calor, por desgracia yo soy uno de ellos.
Había vuelto a dormir como un bebé y según abrí el ojo me hice un autochequeo. ¿Duele la cabeza?...no, ¿duele el estómago? ummmm...no, ¿alguna molestia muscular?...¡pues va a ser que tampoco!. Las preocupaciones del día anterior se habían difuminado.

Me levanté de la cama y fui a desayunar. No me tomé lo habitual, mi desayuno típico el día de carrera (plátano, medio vaso de colacao con leche sin lactosa desnatada y cereales) se convirtió en un "voy a devorar esos donuts fondant que me hacen ojitos", eso sí con mi medio colacao. Creo que el haber comido tan poco durante el día anterior me jugó una mala pasada, lo intenté compensar con un puñado de frutos secos y medio plátano. Espero que no haya ningún nutricionista en la sala 😳.


Me empecé a vestir, mallas, contractoras...y llego al ritual de los pies. Me pongo apósitos para ampollas en aquellas zonas donde en las tiradas largas tengo tendencia a que me salgan (es algo que me enseñó Paco el año pasado y me fue muy bien). Después vaselina, vaselina y mas vaselina, y el calcetín con mucho cuidado.
Top, camiseta y por último las zapatillas. Las ato y compruebo que no están flojas ni demasiado fuerte.
Y que todo lo que necesito está en la bolsa que voy a dejar en el guardarropa y antes de salir por la puerta paso por el baño, hay que lavarse los dientes.


Y os estaréis preguntando porqué me he saltado la parte escatológica, esa en el que entro al baño 300 veces antes de salir de casa por culpa de los nervios previos. Pues el tema es que no existe. No me preguntéis porqué pero en el resto de carreras los nervios hacen que visite el baño la mañana de la carrera en numerosas ocasiones, pero antes de las dos maratones, nada. Sólo una vez antes de salir de casa y otra antes de empezar la carrera por el exceso de hidratación de los últimos días.


Mi chico me llevó en coche al Retiro, donde horas mas tarde me estaría esperando en meta. El parque está lleno, intento atravesar lo mas rápido posible para dejar mi bolsa en el ropero, pero la marea de corredores no avanza. El ropero va por número final de dorsal y a mi me ha tocado el 6, de nada vale haber llegado al Retiro a las 8:10, ya me doy cuenta que voy a llegar al punto de reunión de los Drinkingrunners cuando todos estén ya en sus cajones.


Bajo la cuesta del ángel caído medio trotando y esquivando corredores. Uno de ellos me mira y me saluda de lejos, creo que le pasa lo mismo que a mi, nos conocemos y no sabemos de qué. Intento recortar por el Retiro y las calles de atrás del museo del Prado. Allí me encuentro con unos compañeros de corre con nosotros, Javi, Vicente, Rafa...que van a correr la MM, nos deseamos suerte y vuelvo a salir pitando.


Cuando llego al punto de la quedada ya se ha desmantelado y cada uno está dirigiéndose a sus cajones. Afortunadamente me encuentro con algunos de ellos por el camino, entre los que están @JaviHds42k y @Lily!Go!Run, y nos podemos desear suerte antes de la carrera. Paso a uno de los baños para vaciar la vejiga antes de salir (la parte en que me colé sin querer porque no vi una cola de unas 20 personas mejor lo dejo 😅😂😂). De camino a mi cajón consigo hablar con Chema, me espera junto a Raquel para salir juntos (podéis echar un vistazo a su crónica aquí), llevaremos ritmos similares así que nos vamos a hacer compañía los kilómetros que podamos. Cuando los encuentro están con otras dos drinkingrunners a las que no conocía, son Cristina y Raquel de Home&Run (podéis leer su crónica y curiosear su página aquí).



Nos metemos en el cajón, la cosa va a tardar en arrancar, así que mientras hacemos fotos, comentamos la estrategia y aprovechamos para hacer directos en Instagram. Cuando menos lo esperamos empezamos a andar y nos vamos acercando a la linea de salida, los cinco juntos. A pocos metros de la salida empezamos a trotar, subidón de adrenalina al ver aproximarse el arco y vuelta a la calma cuando lo paso. Ya hemos hecho lo peor, llegar a la salida de la maratón, toca disfrutar lo que nos deje Madrid.
Pero eso os lo contaré en el próximo capítulo. ¡Gracias por leer!


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