jueves, 18 de mayo de 2017

Aquí he venido a por una medalla, ¿o no?. Crónica de la Maratón de Madrid (Cap. IV)

Me he hecho de rogar, pero al final me he sentado ante este lienzo en blanco para pintaros mi infierno personal. Dicen que la maratón empieza en el 30K, pero el último capítulo comienza tras cruzar la MM. Espero que no os deje como el final de Lost. Empezamos...

Tras pasar por la MM continúo por la calle Ferraz camino del 22K donde me espera Vanesa. La veo al fondo de la calle, en la esquina donde hemos quedado, levanto los brazos para que se fije en mi y veo que sonríe.
Llego hasta ella y me pregunta qué tal estoy y me comenta que la app se ha vuelto loca y en un momento llegó a dar el tiempo estimado de llegada a meta sub4h (WTF!!). Vamos de bajada por el Parque del Oeste, ella me va hablando, aunque yo apenas contesto, necesito todas las energías. Sabe que voy sufriendo por el calor porque es mi punto débil y vamos buscando la sombra.


Enfilamos la Avenida de Valladolid, sobre el 25K me tomo el segundo gel (de absorción lenta y con cafeína) ya que ella lleva por si necesitara otro. Es en ese momento cuando me doy cuenta que no he perdido el gel y respiro aliviada. 
Voy sufriendo, mi cabeza entra en un debate interno, no debería estar así a estas alturas de la película. Aún queda mucho y no sé si he elegido bien el ritmo al que voy, intento convencerme de que solo es el calor. Pero mi cabeza empieza a fijarse demasiado en las sensaciones corporales, especialmente en la rodilla y la cintilla izquierdas. Intento distraerme fijándome en los demás corredores y en la gente que anima.

Kilómetro 26, cruzamos el río Manzanares para adentrarnos en la Casa de Campo por el paseo del embarcadero. Voy a agradecer la sombra aunque vayamos de subida, territorio conocido. Me alegro de todas esas tapias que han hecho mis piernas mas fuertes. 
Bordeamos el lago para seguir corriendo por el paseo de los plátanos donde hay una carpa del Samur, allí veo a uno de los pro. No puedo evitar el chiste mental "tampoco estas tan mal, acabas de adelantar a un keniata", me río por dentro. Al segundo se me pasa la risa cuando recuerdo que me acerco a mi bestia negra, la salida de la Casa de Campo.


La cuesta arriba frente al metro de Lago, la de mayor desnivel de la maratón, aunque no sea excesivamente larga, el año pasado me hizo subir los últimos metros andando. Una de las dos veces que me paré a andar, este año no, este año no podía pararme. Tiré de piernas, de corazón, de los ánimos de la gente, de los que estaban en esa cuesta y de los que sabía que estaban animándome aunque no estuvieran allí. Y la subí, claro que la subí, una pequeña victoria. Por fin salimos de Casa de Campo, kilómetro 30.

Vamos de bajada por la Avenida de Portugal, había que recuperar, pero intentando mantener el ritmo. Giramos a la derecha por el paseo Marques de Monistrol y allí hay un punto de animación, creo que es de un concesionario. Tienen a todo volumen la canción "Bailando" de Alaska y justo pasamos por allí cuando la canción dice "tengo los huesos desencajados, el fémur tengo muy dislocado, tengo el cuerpo muy mal..." y a Vanesa y a mi nos entra la risa, la canción lo ha clavado 😂
Encaramos el Paseo de la Ermita del Santo y recuerdo el corredor disfrazado de elefante que me adelantó el año anterior "este año no ha habido huevos a ponerse el disfraz con este calor" pienso.


Creo que mi cabeza intentaba esforzarse con estos pensamientos, distraerse, y al mismo tiempo estar en modo positivo, pero ya lo sabía, pronto se acabaría el modo happy. Vamos de subida por el paseo de la Virgen del Puerto y la temperatura también está subiendo, 33K, el día no está para bromas.


Ahí empieza mi calvario, giramos en el parque de Atenas y mi cabeza ya no pudo mas. Cuando ahora lo pienso creo que mi cuerpo podía, en realidad mis molestias en la rodilla y la cintilla eran mas mentales que reales, tenía el cansancio propio de los kilómetros y el handicap del calor. Mi cabeza necesitaba excusas para dejar de correr. Y las encontró, subí andando gran parte de esa cuesta por mas que Vanesa me animaba a seguir corriendo.

Giramos hacia el paseo imperial y vuelvo a trotar. Lucho con mis demonios internos, me dicen que pare de correr que hace mucho calor, que la cintilla molesta a ratos, que la rodilla también. Me tomo el último gel de asimilación lenta que tenía, también lleva cafeína, espero que me de fuerzas para terminar. Ya hace kilómetros que no miro el GPS, Vanesa me lo ha prohibido y me regaña si lo intento.

Poco después del avituallamiento del 35K la cabeza me ganó. Corría y empecé a verbalizar lo que no se debe en una maratón "no puedo". Estuve los siguientes kilómetros repitiéndolo en bucle.

- "No puedo"
- "Claro que puedes"
- "No puedo"
- "¿Cuándo no has podido tú con algo?"
- "No puedo Vanesa, no puedo"
- "Llevamos muchos kilómetros adelantando gente, claro que puedes"

Vanesa intentaba animarme mientras yo me paraba a andar unos metros, volvía a trotar, volvía a andar...
En el 36K dí un golpe de estado en mi cabeza y dije "a tomar por saco los complejos, no aguanto la camiseta". Os imagináis 36 kilómetros aguantando el calor con tal de no quitármela y enseñar la tripa, pero ya no podía mas, quería correr y no parar. Quería mi sub4h30' por el que tanto había trabajado. Último gel, chute de energía con sabor a mojito caliente.

Pocos metros después sentí que me llamaban eran Héctor que iba con Marta, se estrenaba en maratón y me sorprendió mucho adelantarla, me gustó verlos pero no en esas circunstancias. No podía hablar, necesitaba toda la energía del mundo y les lancé besos para dar a Marta ánimos.


Pero el subidón de energía me duró poco, al entrar en el Paseo del Prado mi cabeza volvió a venirse abajo. La animación era increíble pero no podía mas que andar y correr a trozos. Me fijé en el resto de corredores y el año anterior no había visto a tanta gente andando, y eso que tardé casi 5h, ni yo había andado tanto.
Ver allí a Felipe Lira con su cámara de fotos me dio un empujón momentáneo.


Consigo llegar a Cibeles trotando, donde me espera Manolo para acompañarme hasta meta. Se da cuanta en seguida que voy mal por el calor, empiezan las negociaciones. "Corremos hasta esa farola y si quieres luego andamos", "andamos hasta esa papelera pero luego trotamos"...

Nos acercamos corriendo al 39K, Paseo de Recoletos y punto de animación de los Drinkingrunners, empiezan los pelos de punta, me emociono cuando los localizo, está Jorge con el megáfono, están haciendo un pasillo y jalean a los corredores como si cada uno fuéramos el ganador de la maratón. Me vengo arriba y subo ritmo, no puedo parar a darles las gracias, me llevo su energía.



 Pero me he venido demasiado arriba, me lo dice Vanesa. Y antes de que gire para empezar la subida de Goya...



Mi cabeza no puede mas, me paro a andar de nuevo "no puedo", "no puedo". Exploto a llorar, me acabo de hundir del todo. Manolo me coge por la espalda para recordarme que no es que pueda es que lo tengo a 3 kilómetros y voy a llegar a meta.
No paro de repetir "así no", "así no, Manolo, yo no lo quiero así" mientras no paro de llorar como si fuera una niña pequeña a la que acaban de quitar su juguete favorito. Apenas puedo andar, no son las fuerzas, me ha dado una especie de crisis, Vanesa y Manolo me agarran e intentan tirar de mi, de mi cabeza que es la que se ha plantado y no quiere llegar a meta. Se acerca Héctor corriendo por detrás preocupado, para ver si estoy bien porque ha visto la escena (mil gracias 💋).

No sé como salgo de esa situación, volvemos a andar y a negociar..."hasta esa farola". Y así pasa hasta que entramos en Príncipe de Vergara. Ya está hecho, para bien o para mal, decido no volver a andar, "venga Laura una serie larga" me digo mentalmente. Cuando llego al 41K miro el GPS de reojo y no me lo puedo creer, si doy lo poco que me queda quizá lo consiga, quizá entre sub4h30.

Acelero todo lo que a esas alturas de la maratón puedo, saco la fuerza de donde no la tengo. Se me pasan por la cabeza las quedadas para hacer tapias y tiradas largas de los domingos, los días de series interminables, los entrenamientos con los compañeros de corre con nosotros, los drinkingrunner...

Antes de entrar en el Retiro Manolo se retira, dice que es mi momento y entramos Vanesa y yo adelantando a todo corredor que se nos ponía por delante. Escucho los gritos de ánimo de Amaya Sanfabio y Pablo Villalobos a la entrada del parque y de Lorena, la hermana de Contadordekms, ya como mediomaratoniana (enhorabuena 😉).

Ya veo el arco de meta al fondo del paseo de coches...
Fernando...
alargo zancada...
Paco, Raquel...
subo ritmo...
Carlos, Pilar...
Un poco mas...
Vanesa, Manolo...
Miro el reloj del arco de meta...
¡y por mi!¡leches, por mi!

Y cruzo esa meta, sin saber el tiempo, me fundo en un abrazo con Vanesa y le doy las gracias por tirar de mi. 4h 29'37" después de pasar por el arco de salida vuelvo a ser MARATONIANA. Objetivo conseguido sub4h30', por los pelos, pero conseguido. Casi media hora menos que el año anterior, pero aún hay mucho que mejorar.


Gracias a todos los que habéis estado ahí durante la preparación, a los que compartisteis kilómetros conmigo durante todos estos meses, a los que me mandasteis mensajes de ánimo y de felicitación y me petasteis el móvil 😅, a los que escucharon bajones los días malos y confiasteis en mi. A todos los voluntarios y los que salieron a animar, nos hicisteis mucho mas llevaderos los 42k195m. A Manolo y Vanesa por acompañarme en lo peor de la carrera. Y a los que habéis tenido una paciencia infinita esperando el desenlace de este culebrón, espero no haberos defraudado. Gracias! 💋



 Me podeis ver en el video oficial de la maratón de Madrid, espero que os guste!!










jueves, 11 de mayo de 2017

Del pistoletazo de salida a la MM: Crónica de la Maratón de Madrid (Cap. III)

Una semana después retomo la crónica de la maratón, justo por donde lo había dejado. Había pasado la linea de salida junto a Ladyfitness, Chema, Raquel y Cristina. Los nervios precarrera se habían ido, solo quedaba ver lo que Madrid nos iba a dejar disfrutar.

Tenía claro que empezábamos juntos, pero que cada cual tenía su propio maratón por delante. No sabía cuantos kilómetros iba a estar acompañada por ellos, pero iba a intentar disfrutarlos al máximo. No me preocupaba quedarme sola, sabía que en el kilómetro 22 tendría a mi amiga Vanesa para acompañarme hasta meta, eso me tranquilizaba y me daba seguridad.

Dejamos a la diosa Cibeles a nuestra derecha y nos abríamos paso entre miles de corredores con los que compartimos recorrido. No solo aquellos que van a emular a Filípides como nosotros, hasta el 14K iremos acompañados de los que hacen la MM. El primer kilómetro sale lento.


Vamos subiendo por el Paseo de la Castellana, que no sé si es por la adrenalina del momento pero me parece menos cuesta arriba. Nos vamos acelerando, yo le voy echando la culpa a Chema, pero en realidad soy yo la que tiro de ellos. El plan era hacer los 5 primeros kilómetros sobre 6'30", pero en cuanto me despisto me pongo sub6'. Afortunadamente estaba ahí Chema para aludir al espíritu de Paco y hacerme bajar ritmo, aunque a los dos minutos se me olvidara y me lo tuviera que volver a recordar.

Van pasando los kilómetros entre charlas, risas y comentarios del plan que hemos hecho y lo que esperamos en los próximos kilómetros. Tienen intención de parar en la MM al baño, lo van comentando, pero yo salvo urgencia no tengo intención de parar. En ese momento soy consciente de que en algún momento antes de encontrarme con Vanesa los perderé, si no soy yo la que me descuelgo antes.



A partir del 5K y aunque seguimos subiendo empiezo a apretar y empezamos a ir sub6'10",  parece que todos vamos cómodos a ese ritmo y pretendo mantenerlo los kilómetros que pueda. En el 7K empezamos a bajar y ya soy consciente de que va a tocar sufrir por el calor.

Empezamos la bajada de Bravo Murillo a buen ritmo cuando una señora nos intenta animar diciendo "¡un último esfuerzo!", "Si señora, pero uno largo" la grito yo, nos reímos y seguimos con nuestra charla. ¿Pero no se suponía que íbamos a hacer voto de silencio para ahorrar fuerzas?.
Giramos a la derecha y entramos en la calle de Raimundo Fdez. Villaverde, nos acercamos al 10K y toca el primer gel, pero en ese momento creo que he perdido uno, así que como voy bien decido retrasar 3K la toma del gel, aunque Chema me dice que lleva geles de sobra. Pasamos por al lado del Corte Inglés y recuerdo el fotón que nos tiraron a Paco y a mi el año anterior.



Recorremos Francisco Silvela y María de Molina, ya empieza a instaurarse el silencio en el grupo. Solo se rompe cuando nos vamos acercando al punto de animación de los Drinkingrunners junto a Palabra de runner (@palabraderunner). Subidón cuando los vemos allí a todos, gritando con el megáfono, aplaudiendo, sacándonos fotos, chocamos manos, nos llenamos de su energía para continuar. Antes de pasar por el 14K llega uno de los momentos mas emotivos, nos separamos de los corredores de la MM y ellos nos despiden aplaudiéndonos y con gritos de ánimo, se me pone la piel de gallina.


Dos kilómetros cuesta arriba (calles Almagro y Santa Engracia). En la subida, antes del avituallamiento del 15K pierdo al resto del grupo, me siento fuerte y acabo dejándoles atrás. "Siete kilómetros para encontrar a Vane" me digo para animarme.


Bajo por San Bernardo donde alcanzo al globo de las 4h30', pienso en quedarme junto a el el resto de la carrera, se supone que lleva hora oficial. Me quedo con el grupo que rodea al globo toda la bajada de San Bernardo, pero ya me doy cuenta de que van a tirones y mas lentos que yo.
 Me ha venido bien controlar el ritmo para recuperar, pero en GranVía los pierdo porque van lentos para mi. Bajo la Calle Preciados sabiendo lo que está apunto de ocurrir, voy a entrar en Sol y ese es otro de los momentazos que tiene la maratón de Madrid. El corazón de la capital, el kilómetro 0, está lleno de gente, aplauden, animan. Me vuelvo a emocionar.


Estoy viviendo una de las partes mas bonitas de la maratón Gran Vía, Preciados, Sol...nos adentramos en la calle Mayor camino del Palacio Real, en el 20K. Seguimos de bajada y ya empiezo a notar el cansancio y empieza a molestar la rodilla y la cintilla hace acto de presencia a ratos, empieza la preocupación. Aún así no le doy tregua, voy a mantener el ritmo el tiempo que pueda.
Empezamos a subir la calle Ferraz, desciendo un poco el ritmo, me repito mentalmente como si fuera un mantra "pasitos cortos y constantes, sin parar". Me voy corrigiendo mentalmente la postura. Cuando me quiero dar cuenta estoy pasando la MM en el tiempo esperado.
Solo queda otra MM más, una tirada larga de domingo, pero eso será otro capítulo.

Gracias por leer ;)

martes, 9 de mayo de 2017

El día que hice doblete: Carreras de la mujer y de San Fernando de Henares

Ya sé que debería estar haciendo la tercera entrada de la maratón, bueno, en realidad ya debería haber terminado de contar la maratón entera. Pero últimamente tengo la agenda "on fire" y se me van amontonando las cosas que quiero contaros. Empezamos con la carrera de la mujer en 3, 2, 1...

Carrera de la mujer

La noche antes realicé una encuesta en twitter, tutú rosa ¿si o no?. Y dejé todo preparado antes de irme a la cama, incluido el tutú que me costó encontrar.
Suena el despertador y en primer lugar toca desayunar, lo suelo hacer así cuando quiero abreviar tiempos. La carrera es a las 9 de la mañana y quiero ir con el coche por si me da tiempo a llegar a la carrera de San Fernando de Henares, que es a las 11h, corre mi amiga Vanesa y algunos compis del grupo de Corre con nosotros. O eso creía, porque mientras reviso mensajes de la noche anterior y compruebo que ha ganado el "tutú si", me doy cuenta que la noche del sábado ha hecho estragos y muchos se caen de la lista.


Me visto, paso por el baño y ya estoy preparada para ir a unirme a la marea rosa. Trescientas vueltas con el coche para aparcar y evitar calles cortadas después decido dejarlo en un parking. Llego a tiempo a las escaleras del cuartel general del ejercito para que Olivia (@oliviamungui) me da el dorsal y la camiseta. No correremos juntas porque ella está saliendo de una lesión. Tengo que decir que es la única carrera que corro con la camiseta de la misma.


Me pongo la camiseta, engancho el dorsal al portadorsales y me despido de Olivia para intentar ir lo más cerca de la cabecera de salida, cosa que logro milagrosamente ya que los voluntarios no nos querían dejar pasar por la puerta del cajón correspondiente. Es verdad que el cajón está hasta los topes, pero también que el 90% de las que están en el no deberían estar en ese cajón. Por fin nos hacen avanzar y nos juntamos con la élite, un par de canciones después dan la salida.


Soy consciente de que me he puesto demasiado hacia delante, pero si no lo hacía así me iba a resultar imposible que me saliera sub5'30" que era el reto que tenía y sé que lo voy a pagar. Salgo muy rápido, demasiado, una tortuga corriendo el primer kilómetro sub5', eso no es nada bueno, ya en la subida de Gran Vía empiezo a sufrir los efectos de haberme flipado.
Intento evadirme de las sensaciones y fijar mi atención en le resto de corredoras y en los edificios de Madrid. Entramos en Sol y hay un pasillo de gente aplaudiendo, voy muerta pero no puedo mas que sonreír. Me intento autoconvencer que aunque los kilómetros están saliendo mas lentos de lo esperado tengo un buen colchón de segundos gracias a mi cagada en el primer kilómetro. Decido no volver a mirar el GPS.


En Sol nos han dado botella de agua y la voy manteniendo en la mano porque a esa horas ya hace mucho calor. La voy pegando sorbitos y usando para refrescarme la nuca hasta pasado el Palacio Real. Viene la calle Ferraz, "solo una cuesta" me digo y miro la pulsera de la maratón que me regaló Raúl Ordoñez para darme fuerzas.

Hay gente andando, de hecho me sorprende cuanta gente tengo en realidad por delante habiendo salido de las primeras, muchas de ellas es imposible que hayan hecho el recorrido entero, no han salido desde la calle Princesa o han recortado. Y en nada vuelve la cuesta abajo, y me digo a mi misma que es hora de darlo todo, lo poco que queda de energía en mi, vaciarme bajando hasta esa meta. Y lo consigo, una vez más, la media ha salido sub5'30" aunque no tal y como yo imaginaba.


Espero no acostumbrarme nunca, dejar de luchar ni conformarme. Siempre con la vista puesta un pasito mas allá, mejora cada día y deshacerme del caparazón ya mas mental que físico.

La organización de la carrera de la mujer

En realidad muchas veces me pregunto porqué le llaman carrera, le podrían llamar caminata ya que mas de la mitad de las 33000 mujeres que participan la hacen andando. Se ha convertido en un evento de moda si quieres ser cuqui, fit o simplemente tener algo que comentar con tus compañeras de trabajo al día siguiente y ser la envidia.
Es verdad que la carrera de la mujer es una fiesta del deporte, pero tan cierto como que hay gente que la hace andando con el cigarrillo en la mano, lo que me parece una falta de respeto a la carrera y al resto de participantes.

La carrera de la mujer se ha convertido en una macrofiesta incontrolada y cada vez a las que queremos correrla se nos hace mas cuesta arriba que la subida por la calle Ferraz. Creo que la organización debería cuidarnos un poco más. Solo unos cajones por tiempos reales, como en el caso de la San Silvetre Vallecana, haría que la experiencia fuera mucho mejor y queramos repetir.
En mi caso después de pelearme unos años para conseguir dorsal, los dos últimos los he corrido porque me lo han regalado (no la organización). Ya no es una carrera imprescindible en mi calendario y así seguirá si no cambian las cosas.

Carrera de San Fernando de Henares

Llegué a la carrera, aunque hacerlo implicó seguir trotando desde la meta de la carrera de la mujer al coche y desde donde dejé el coche a la salida. También tener que cambiarme de ropa en los semáforos y llegar cansada a mi segunda carrera del día.
Allí me esperaba Ysa (@ysaps69) de corre con nosotros con mi dorsal y Vanesa para correr algunos kilómetros juntas. También pude saludar a algunos de los antiguos compañeros del Club de Mejorada del Campo a JuanFran (@juanfdelacruz) y a Óscar (@choskarg).


En seguida dan la salida y troto junto a Vanesa, mi idea es aguantarla todo lo que pueda, pero ya en el paseo de los chopos después de que los dos últimos kilómetros salgan a 5'45" me cuesta seguir su estela.
Cuando se termina la sombra ya no hay nada que hacer, es mi talón de Áquiles, llega el calor y dejo que se escape. Ya solo hay que trotar hasta la meta.
Me hecho a andar en una pequeña subida con bastante pendiente, "aquí no he venido a sufrir" me digo. Unas chicas me animan para que siga corriendo, pero las digo que ya he corrido la carrera de la mujer y a esta voy en plan tranquila. Al final las alcanzaré y entraré antes que ellas en meta. Avituallamiento hecho un bloque de hielo en el 5K, casi imposible beber, pero solo tenerla en la mano refresca y hace que se vaya derritiendo.


Consigo terminar la carrera sub6' por los pelos, mucho mejor de lo que me esperaba porque la idea era ir a 6'15". Vanesa se ha tenido que ir, pero Ysa me espera en meta con una gran sorpresa, ha quedado 2ª de veteranas B.

La organización de la carrera de San Fernando de Henares

Es verdad que la botella de agua hecha un bloque de hielo en el avituallamiento del 5K fue una cagada, pero es la única pega que se le puede poner a esta prueba GRATUITA. Y además fue por una buena intención, que el agua estuviera fria ya que hacía mucho calor. Organización de 10, se nota que está hecha desde el cariño y estoy segura que repetiré.

Gracias a todos por leer! :)

sábado, 6 de mayo de 2017

Entrenamiento de RunAcademy by Tamara Sanfabio: Prueba de la pulsera TomTom Touch

En primer lugar decir, antes que alguien se moleste, que esta entrada no está patrocinada ni nada y solo cuento mi experiencia y opiniones personales.

Ayer por la tarde estuve en el entrenamiento que hacía RunAcademy (club de corredores que pertenece al Corte Inglés) junto a TomTom para enseñar su pulsera de actividad TomTom touch. Como embajadora de TomTom estaba Tamara Sanfabio, así que no me lo podía perder.

La quedada

Fue una quedada "only girls" para celebrar el día de la madre, a la que fui con Ingrid, compañera de Corre con Nosotros. Nos citaron a todas a las 19h en el la planta de deportes del Corte Inglés de Sol (a partir de ahora ECI, para abreviar 😅). Allí repartieron las pulseras y dejamos a buen recaudo las bolsas/mochilas. 
Cada una bien identificada con un número y el mismo en una pulsera para poder después recogerla. 
Presentación de Tamara y de su hermana, Amaya, que también había acudido, breve descripción de la pulsera. Y bajamos a la calle, calentamos trotando hacia el Palacio Real, durante poco mas de un kilómetro. Una vez allí lo primero que nos toca hacer son ejercicios de movilidad articular, solas y luego por parejas. Así vamos calentando tobillos, rodillas, cadera, hombros y cuello.
Después pasamos al plato fuerte, los ejercicios de fortalecimiento general. Consistía en tres rondas en las que repetiríamos una serie de ejercicios, las repeticiones de cada ejercicio serían las que cada una pudiera realizar durante 30". 
La primera era suave para conocer los ejercicios y corregir errores posturales. En la segunda había que contar el número de repeticiones de cada ejercicio, para intentar superarlo en la tercera ronda. Además en la tercera ronda había un handicap, había que correr unos metros para cambiar la posición y hacer el siguiente ejercicio.
Los ejercicios fueron muy variados:
- fondos
- tríceps en banco
- plancha
- plancha lateral
- sentadillas 
- skipping
- etc...

En total 10 ejercicios de fortalecimiento general.
El cielo gris amenazó, pero nos respetó las tres rondas. Y volvimos corriendo pero hacia el ECI de Gran Vía donde nos invitaron a una consumición en el Gourmet Experience de la novena planta.

La experiencia

Quien me conoce sabe que me encantan las quedadas, siempre acabas charlando con los demás participantes, aprendiendo cosas nuevas en el caso de las quedadas con atletas de élite y pasándolo en grande. Y aunque disfruto las que son solo para chicas al no ser un producto solo para el público femenino podría haber estado abierto a todo el mundo.

Así fue, además este tipo de entrenamiento me viene genial para volverme a poner en forma tras la maratón. Y las agujetas de hoy en el tren superior me dicen que lo necesitaba y que debo de seguir haciendo este tipo de ejercicios, porque no solo existen las piernas y el core.

Pero también hay un par de cosas que se podrían mejorar. 
En primer lugar, creo que la explicación sobre el funcionamiento de la pulsera de actividad fue muy breve. Se contó poco mas que como ponerla en marcha para medir una actividad y como pararla después. En este tipo de eventos se agradece que la charla sobre el producto no sea tediosa. Pero en realidad no creo que nadie saliera de allí sabiendo para que servía en realidad la pulsera y que era lo que medía.

La segunda cosa que se podría mejorar, porque aunque no me dedico al marketing y en realidad no tengo ni idea lo veo de sentido común, es la falta de identidad. Me explico.
Tienes a un montón de mujeres corriendo por pleno centro de Madrid. Llamábamos la atención, no solo porque nadie corre por allí, también porque eramos todas chicas o porque hacíamos ejercicios  todas a la vez en una zona tan emblemática. ¡Algunos hasta nos hacían fotos!
Y nada nos identificaba entre nosotras ni con TomTom. Una camiseta, una visera, una banda para el pelo...cualquier cosa habría dado mucha visibilidad a la marca.
Es verdad que nos regalaron una braga para el cuello (y un boli) a posteriori, pero creo que hubiera sido mejor si el obsequio hubiera sido para usar en el entrenamiento.

Todo esto es mi opinión personal, la de alguien que no tiene ni idea de marketing.

La pulsera de actividad TomTom touch

Conozco la pulsera gracias a que la gané en el concurso de twitter al mejor tweet sobre la HalloweenRun de la revista Runner's. Como en ese momento ya tenía el Garmin 635 para entrenar se la regalé a mi chico que no tenía. 

La pulsera es fácil y muy rápida de cargar, mediante un adaptador que trae, por USB. Y se puede encontrar en dos tamaños y varios colores y también existe la opción de comprar las correas por separado. Puede conectarse mediante bluetooth al móvil mediante la app para visualizar los datos. O descargarlos directamente al ordenador y visualizarlos a través de la cuenta que hay que crearse en la página de Tomtom. Para vincularla al móvil tiene que estar conectada cargando.
El display es táctil, pasando las diferentes pantallas tan solo con deslizar el dedo sobre ella. Y solo presenta un botón también táctil para seleccionar las diferentes opciones. La pantalla permanece apagada para ahorrar batería y se enciende mostrando la hora al pulsar el botón una vez, a partir de ella se puede pasar al resto.

La pulsera realiza mediciones de horas de sueño, pasos, kilómetros recorridos, pulso y calorías consumidas. Además se puede configurar para que aparezcan las notificaciones del teléfono móvil, aunque no se puede contestar a través de ella.

La pulsera lleva pulsómetro integrado, cuyo funcionamiento es similar al resto de pulsómetros integrados en pulseras o relojes de este tipo. Puede hacer un seguimiento 24h (las mediciones se realizan cada cierto tiempo, no de manera continua). Pero también se puede hacer una medición puntual mediante la pantalla en la que aparece el signo del corazón.

Se puede realizar una medición de la composición corporal y así poder llevar un seguimiento de nuestros progresos.

Además presenta un modo de seguimiento de actividad (sports mode) para medir un entrenamiento determinado. Y conocer cuantas calorías hemos consumido durante este, así como el pulso, los pasos y el tiempo que ha durado la actividad. 

Además mediante la app se puede seleccionar un objetivo de pasos diarios, distancia, calorías consumidas en el día o tiempo de actividad. La pulsera nos avisará cuando la superemos mediante una vibración y una estrella en la pantalla.

Al no llevar GPS integrado no se trata de una pulsera que vaya a hacernos un servicio a los corredores, ya que los datos de distancia vienen determinados por el número de pasos y por tanto varía respecto a la carrera. 
En mi opinión puede ser una pulsera ideal para aquellas personas que quiere llevar una vida mas activa y ver sus progresos. Especialmente para aquellos que salen a andar. Y puede ser usado como reloj para tener una monitorización diaria de nuestra actividad física básica. 

Espero que os haya gustado. Gracias por leer!! ;)

miércoles, 3 de mayo de 2017

En la línea de salida de mi segundo maratón: Crónica de la Maratón de Madrid (Cap. II)


La mañana del domingo se despertó calurosa, estaba claro que en Madrid los corredores íbamos a sufrir. Al menos aquellos cuyo talón de Aquiles es el calor, por desgracia yo soy uno de ellos.
Había vuelto a dormir como un bebé y según abrí el ojo me hice un autochequeo. ¿Duele la cabeza?...no, ¿duele el estómago? ummmm...no, ¿alguna molestia muscular?...¡pues va a ser que tampoco!. Las preocupaciones del día anterior se habían difuminado.

Me levanté de la cama y fui a desayunar. No me tomé lo habitual, mi desayuno típico el día de carrera (plátano, medio vaso de colacao con leche sin lactosa desnatada y cereales) se convirtió en un "voy a devorar esos donuts fondant que me hacen ojitos", eso sí con mi medio colacao. Creo que el haber comido tan poco durante el día anterior me jugó una mala pasada, lo intenté compensar con un puñado de frutos secos y medio plátano. Espero que no haya ningún nutricionista en la sala 😳.


Me empecé a vestir, mallas, contractoras...y llego al ritual de los pies. Me pongo apósitos para ampollas en aquellas zonas donde en las tiradas largas tengo tendencia a que me salgan (es algo que me enseñó Paco el año pasado y me fue muy bien). Después vaselina, vaselina y mas vaselina, y el calcetín con mucho cuidado.
Top, camiseta y por último las zapatillas. Las ato y compruebo que no están flojas ni demasiado fuerte.
Y que todo lo que necesito está en la bolsa que voy a dejar en el guardarropa y antes de salir por la puerta paso por el baño, hay que lavarse los dientes.


Y os estaréis preguntando porqué me he saltado la parte escatológica, esa en el que entro al baño 300 veces antes de salir de casa por culpa de los nervios previos. Pues el tema es que no existe. No me preguntéis porqué pero en el resto de carreras los nervios hacen que visite el baño la mañana de la carrera en numerosas ocasiones, pero antes de las dos maratones, nada. Sólo una vez antes de salir de casa y otra antes de empezar la carrera por el exceso de hidratación de los últimos días.


Mi chico me llevó en coche al Retiro, donde horas mas tarde me estaría esperando en meta. El parque está lleno, intento atravesar lo mas rápido posible para dejar mi bolsa en el ropero, pero la marea de corredores no avanza. El ropero va por número final de dorsal y a mi me ha tocado el 6, de nada vale haber llegado al Retiro a las 8:10, ya me doy cuenta que voy a llegar al punto de reunión de los Drinkingrunners cuando todos estén ya en sus cajones.


Bajo la cuesta del ángel caído medio trotando y esquivando corredores. Uno de ellos me mira y me saluda de lejos, creo que le pasa lo mismo que a mi, nos conocemos y no sabemos de qué. Intento recortar por el Retiro y las calles de atrás del museo del Prado. Allí me encuentro con unos compañeros de corre con nosotros, Javi, Vicente, Rafa...que van a correr la MM, nos deseamos suerte y vuelvo a salir pitando.


Cuando llego al punto de la quedada ya se ha desmantelado y cada uno está dirigiéndose a sus cajones. Afortunadamente me encuentro con algunos de ellos por el camino, entre los que están @JaviHds42k y @Lily!Go!Run, y nos podemos desear suerte antes de la carrera. Paso a uno de los baños para vaciar la vejiga antes de salir (la parte en que me colé sin querer porque no vi una cola de unas 20 personas mejor lo dejo 😅😂😂). De camino a mi cajón consigo hablar con Chema, me espera junto a Raquel para salir juntos (podéis echar un vistazo a su crónica aquí), llevaremos ritmos similares así que nos vamos a hacer compañía los kilómetros que podamos. Cuando los encuentro están con otras dos drinkingrunners a las que no conocía, son Cristina y Raquel de Home&Run (podéis leer su crónica y curiosear su página aquí).



Nos metemos en el cajón, la cosa va a tardar en arrancar, así que mientras hacemos fotos, comentamos la estrategia y aprovechamos para hacer directos en Instagram. Cuando menos lo esperamos empezamos a andar y nos vamos acercando a la linea de salida, los cinco juntos. A pocos metros de la salida empezamos a trotar, subidón de adrenalina al ver aproximarse el arco y vuelta a la calma cuando lo paso. Ya hemos hecho lo peor, llegar a la salida de la maratón, toca disfrutar lo que nos deje Madrid.
Pero eso os lo contaré en el próximo capítulo. ¡Gracias por leer!