miércoles, 29 de noviembre de 2017

Trofeo José Cano 2017


El trofeo José Cano es una de las carreras con mas solera de Madrid. Es conocida también como "Carrera de Canillejas", aunque en realidad discurre por los distritos de San Blas y Canillejas. Es tan mítica que no solo es la tercera vez consecutiva que la corría, fue mi primera carrera. Eso fue hace mucho tiempo,a finales de los 80, cuando correr con ropa de algodón no estaba mal visto.

Canillejas es de esas carreras en las que se respira ambiente de "corredor". Donde la gente va a hacer marca en 10K, muchos con vista a la San Silvestre Vallecana.
Entrada y meta en diferente lugar y un recorrido que no deja indiferente. No porque sea el mas bonito de Madrid, mas bien porque esta carrera "llana" y con reputación de rápida sorprende por sus cuestas a su paso por el Parque Paraíso.



Era el tercer año que la corría, y esperaba otro año mas hacer MMP en sus calles. Nada mas lejos de la realidad. Canillejas me abofeteo desde prácticamente la salida, en esa subida tendida de la Avenida Guadalajara. Sabía que iba a sufrir.

El día no había empezado bien, el año pasado me dejé el dorsal en casa y me tocó volver a por el. Este año me preocupé en que no se me olvidara el dorsal, salí con el puesto de casa...pero me dejé el chip! Acostumbrada a los chips que vienen en el dorsal hasta que no estuve en la salida no me percaté. Menos mal que fui con tiempo suficiente para volver a por el. Me acordé de Jorge que me hizo de liebre el año anterior, ¡las risas que se hubiera echado si ve mi despiste!



De nuevo en la salida, me voy encontrando con amigos, hago fotos y voy haciendo pequeñas tomas para el vídeo que luego subiría a rr.ss. Esta vez Jorge no estaría para gritarme, pero otro drinkingrunner, Quique, me hizo de liebre para intentar el reto del sub55'.

Se suponía que debería ser fácil. Solo tenía que bajar 32" mi MMP, estoy mas fuerte, soy mas rápida que hace un año, contaba con el efecto dorsal y la sobrecompensación tras la maratón de NY (para esa crónica habrá que esperar un poco). Pero me lo debía de creer y eso no ocurrió.
Llevaba unos días en el que me habían llegado muchos comentarios sobre que era muy lenta. Y les hice caso, en vez de sacar la mala leche y demostrarles que se equivocan. Al primer kilómetro que se fue de ritmo me vine abajo y nada pudo hacer Quique por mas que lo intentó.
Y así sucedieron, uno tras otro, diez kilómetros. Fueron unos largos 56'07" de tortura física y mental.
Por la tarde tocó hacer reflexión, sacar lo positivo de todo esto, el aprendizaje. De la carrera me quedo con los amigos, con lo atento que estuvo Quique en todo momento durante la carrera, las desvirtualizaciones, con las palabras de ánimo de Pablo y Alberto. Conocer a Abi, tirando una de otra sin pretenderlo toda la carrera. Y una enseñanza, la cabeza no siempre tiene la razón, pero si se la das gana.

¡Gracias por leer! 


martes, 28 de noviembre de 2017

El método Kaizen

Hoy no os voy a hablar de running, o quizá si. He vuelto al blog para contaros un método que estoy tratando de aplicar desde que empezamos esta semana, y cuya finalidad es la mejora continua y evitar la pereza.
Se trata de un método japonés que puede aplicarse tanto a empresas como a nivel personal y tiene como finalidad llevar a cabo grandes cambios, pero centrándose en el día a día, en los pequeños detalles y dejando al lado el fin último.


Contado así es un poco complicado hacerse a la idea en que consiste, pero imaginad esas cosas que queréis hacer o que os gustaría cambiar de vosotros. Cambiar de la noche a la mañana es complicado, aprender inglés, escribir un libro, ser mas ordenado, hacer mas ejercicio, correr un maratón...¡cualquier cosa que se os ocurra!

Os voy a dar unos ejemplos.
Si quieres escribir un libro y el primer día te planteas terminar un capítulo quizá lo consigas, pero eso no lo vas a poder mantener todos los días, acabarás frustrado y dejándolo. Pero ¿y si te planteas solo escribir una hoja al día?, es solo una hoja, parece fácil y creas un hábito. Hoja a hoja terminarás el libro.

¿Quieres ser mas ordenado? Imagina que tienes una habitación, un almacén, la buhardilla, sótano, garaje o lo que sea que quieres ordenar y nunca tienes tiempo, nunca apetece. Da pereza solo pensar en las horas que te va a llevar ordenarlo todo si no eres Mary Poppins. Pues bien, ¿y si cada vez que vas a esa habitación ordenas una sola cosa? si, solo una. Poco a poco con el tiempo estará ordenado.


En eso consiste la mejora constante, el método kaizen, subdividir lo que hay que hacer hasta que solo queden pequeños trabajos fáciles de hacer, asumibles en el día a día. pero que con el tiempo acabarán siendo grandes mejoras.

Bien, pues ¿y si o uso para dar continuidad al blog? ¿aprender inglés? ¿seguir aprendiendo a editar mis vídeos? ¿en preparar mi próxima maratón? ¿mis nuevos retos? ¿trabajar el core?. Pues en ello estoy, pequeños cambios que darán grandes resultados. ¡Os seguiré contando!

Gracias por leer ;)

viernes, 20 de octubre de 2017

Carrera We Are Ready, Santander

No hay mal que por bien no venga, así que aprovechando el descanso obligado, por culpa de una faringitis que no quiere irse, voy a intentar poner el blog al día. Así que voy a empezar con la carrera We Are Ready de Santander, que se celebró el 1 de Octubre.

Aprovechando que tenía unos días libres en el trabajo preparé una escapada a Santander, pero había un problema, solucionar el tema entrenamientos por una ciudad que no conocía y que me decían que tenía muchas cuestas. Así que en seguida me puse a buscar carreras que se celebraran ese fin de semana, porque así al menos el tema avituallamiento de la tirada larga sería mas sencillo. Y es que correr por un lugar donde no conoces la ubicación de las fuentes puede ser un problema si hace calor y te obliga a ir con la botella de agua o la mochila de hidratación.

Así que en carreras populares encontré que el domingo se celebraba una carrera por la educación (We Are Ready) y que esta tenía una modalidad de 5K que salía a las 10h y otra de 10K que se celebraba a las 11h. Con estos datos consulté a Tamara Sanfabio como arreglaba el tema del entrenamiento, y su respuesta fue "apuntate a las 2".
Así que el plan era calentar 5', correr la carrera de 5K a ritmo sub6', trotar 2K suaves entre carreras y correr la 10K sub6'.


El viernes en cuanto llegué a Santander fui a recoger el dorsal al Corte Inglés que era uno de los promotores de la carrera, y para mi sorpresa resulta que las tallas S y M de camiseta de chica no existían (WTF!!), me dan dos camisetas L enormes. Y una que ha trabajado en el la casa y sabe como funciona desde dentro, tras ver que todas las chicas de la planta de deportes llevan camisetas de la carrera que desde luego no parecen la L, me voy a hacer una visita a atención al cliente. Eso si, mirando primero la talla que tenía el maniquí que anunciaba la carrera y que no se encontraba en la planta de deportes.
Me toca esperar a un jefe de la sección de deportes que me dice que no se ha fabricado menos talla de la L, porque la marca (boomerang) da poca talla, así que imaginad su cara cuando le digo que el maniquí lleva una M. Me dice que solo llegaron 5 de esa talla y solo quedaba la del maniquí (hacía una hora que había empezado la recogida de dorsales). Pero que si la quería me la cambiaba, y eso hizo. Así que tengo una talla M que me está grande y una L que me está gigante.

La mañana del domingo se levantó fresquita y chispeando, cosa que me parecía perfecto cansada del calor de Madrid.
Calentando los 5' que decía el plan me preocupé, las piernas no iban. A todos los kilómetros que llevaban ya de plan se le habían sumado mas de 42K de patear Santander y Santillana del Mar.

Pero cuando me puse en la salida todo fue rodado, las piernas volvían a funcionar y aunque me dí cuenta en seguida de que había arrancado demasiado rápido me dejé llevar. Y no me salió mal, intenté mantener ritmo y cuando me quise dar cuanta ya estaba entrando en meta, sufriendo un poco pero haciendo MMP en 5K. Aunque tampoco era muy difícil, porque desde que empecé a correr no había vuelto a correr uno.


Fui a la zona de avituallamiento de meta trotando y solo cogí una botella de agua. Para poder seguir trotando los 2K suaves que tocaban por el paseo de Pereda, disfrutando de las vistas. Cuando terminé me tomé un gel de absorción lenta y me reuní con Fer, al que había engañado para que me hiciera de liebre. Y hizo muy bien su labor, tan bien que no solo fui sub6' como pedía el plan, sino que me quedé a segundos de mi MMP en 10K. Así que terminé muy contenta el entrenamiento y para celebrarlo ¡¡nos fuimos de tapas!!




Puntos negativos de la carrera:
- Las tallas de las camisetas. Lo que me dio mucha rabia porque además era muy bonita.
- El recorrido. Con lo bonito que es Santander dar vueltas al Paseo de Pereda me parecía como subir y bajar Castellana, solo que con vistas al Cantábrico.
- El agua en vasos de los avituallamientos. Y es que en las carreras que suelo participar dan botella y lo de beber en vaso no lo he practicado mucho.

Puntos a favor de la carrera:
- Los voluntarios.
- Nada masificada. De echo no eramos ni 100 personas en el 5K y tampoco llegábamos a 200 en el 10K
- La hora. La primera era a las 10h, así que no había que madrugar, que eso también se agradece un domingo.

Y ahora os dejo el minivídeo que hice. Estoy haciendo mis pinitos con la grabación y edición ¡¡¡y hasta he abierto un canal de youtube!!! ¡Estoy on fire! XD

¡Gracias por leer y felices kilómetros!


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Running y alcohol

Esta entrada tenía que haberla publicado el domingo y el tema no iba a ser este. Pero tras no poder hacer la tirada larga el domingo debido a unas molestias en los gemelos provocadas por los tacones, os voy a hablar de otro de los peligros de salir de fiesta un sábado por la noche, cuando al día siguiente toca entrenar...el consumo de alcohol.

Puede que sea la menos indicada para hablar del tema desde un punto de vista práctico, ya que los que me conocéis sabéis que no me gusta la cerveza ni el vino (no, ninguno, ese suave y afrutado que estás pensando tampoco). Así que mi consumo de alcohol se reduce a BBC (bodas, bautizos y comuniones) y cada mil años a alguna fiesta.
Así que voy a tirar de mi otro yo, la bióloga que duerme en mi, para explicaros de manera sencilla el por qué no es buena idea correr después de una noche de fiesta o de irte de cañas con los amigos.


Durante la carrera hice muchas prácticas, pero os voy a relatar una que viene como anillo al dedo. La asignatura era bioquímica clínica, y la práctica trataba de estudiar como afectaban diferentes elementos a la cantidad y densidad de la orina.
Para ello dentro de la clase se formaron varios grupos. Un grupo para ver como afectaba la sal a la orina (comían patatas fritas saladas a palo seco), un segundo grupo para ver como afectaba el agua (obviamente bebían agua y no comían nada) y un tercero para el alcohol (que bebían whisky solo...si parece que fueron los que mejor se lo pasaron XD). Para ver la diferencia se estableció un grupo control (no podía beber ni comer nada durante la práctica).
Cada individuo recogía su orina durante las varias horas que duró la práctica.
La conclusión para el alcohol era algo que cualquiera hemos podido comprobar tras un par de copas, poliuria. Es decir, el alcohol producía un efecto diurético mas que evidente.
Voy a intentar explicar de manera sencilla porqué no podemos parar de ir al baño tras el consumo de alcohol. 

La orina que sale del cuerpo ha sido previamente concentrada para evitar la pérdida excesiva de agua. Esto se lleva a cabo gracias a una hormona denominada arginina vasopresina (AVP), aunque también se la conoce como hormona antidiurética (HAD o ADH) que es producida por el hipotálamo.
El alcohol inhibe la síntesis de la hormona antidiurética y por tanto la orina no se concentra, por lo que produce una pérdida de agua superior a lo normal, lo que puede provocar deshidratación  si no reponemos ese agua. No con más bebidas alcohólicas, o será peor el remedio.


Y la deshidratación como os imagináis no es buena. La disminución de agua en las meninges es lo que provoca la clásica cefalea de la resaca, por ejemplo. Y este es el por qué no se debe correr tras haber bebido, la deshidratación. Y es que ya perdemos suficiente agua mientras corremos, como para empezar a hacerlo en déficit hídrico.

La deshidratación provoca una mala termoregulación y por tanto la elevación de la temperatura corporal durante el ejercicio. Lo que es peligroso, pudiendo llegar a  provocar un golpe de calor cuyos efectos pueden ir desde el dolor de cabeza, mareo, nauseas..., pero si persisten las condiciones puede acabar en pérdida de conciencia e incluso la muerte.

Y aunque no lleguemos a ese punto si vamos a notar en el entrenamiento otros efectos derivados de la deshidratación como son la fatiga y la disminución del rendimiento. Pero también seremos mas propensos a los calambres, ya que con en la orina no solo hemos perdido agua, también el sodio necesario para la contracción muscular.

Y ahora tu eliges si quieres salir la noche antes de esa tirada larga o esa carrera donde tenías pensado hacer MMP. Por si acaso un pequeño truco para no tener resaca al día siguiente, reponer líquidos antes de ir a la cama. Así no nos despertaremos con dolor de cabeza y con ganas de beber hasta el agua de los floreros. 

Felices kilómetros y mojitos de fresa para todos!!



 

domingo, 3 de septiembre de 2017

Return

No es día 1 y tampoco es el primer lunes de septiembre. Pero hoy vuelvo al blog y a retomar con fuerza el plan de entrenamiento después de recargarme de energía en las vacaciones.

Empezamos el año runner con fuerza y retos, con la mirada puesta en la MM de Burgos y la maratón de NY. Poquito a poco os iré contando todos los proyectos que tengo en la cabeza y que ojalá puedan ir viendo la luz.

Así que empezando a estirar que voy a reactivar el blog en 3, 2, 1...


jueves, 18 de mayo de 2017

Aquí he venido a por una medalla, ¿o no?. Crónica de la Maratón de Madrid (Cap. IV)

Me he hecho de rogar, pero al final me he sentado ante este lienzo en blanco para pintaros mi infierno personal. Dicen que la maratón empieza en el 30K, pero el último capítulo comienza tras cruzar la MM. Espero que no os deje como el final de Lost. Empezamos...

Tras pasar por la MM continúo por la calle Ferraz camino del 22K donde me espera Vanesa. La veo al fondo de la calle, en la esquina donde hemos quedado, levanto los brazos para que se fije en mi y veo que sonríe.
Llego hasta ella y me pregunta qué tal estoy y me comenta que la app se ha vuelto loca y en un momento llegó a dar el tiempo estimado de llegada a meta sub4h (WTF!!). Vamos de bajada por el Parque del Oeste, ella me va hablando, aunque yo apenas contesto, necesito todas las energías. Sabe que voy sufriendo por el calor porque es mi punto débil y vamos buscando la sombra.


Enfilamos la Avenida de Valladolid, sobre el 25K me tomo el segundo gel (de absorción lenta y con cafeína) ya que ella lleva por si necesitara otro. Es en ese momento cuando me doy cuenta que no he perdido el gel y respiro aliviada. 
Voy sufriendo, mi cabeza entra en un debate interno, no debería estar así a estas alturas de la película. Aún queda mucho y no sé si he elegido bien el ritmo al que voy, intento convencerme de que solo es el calor. Pero mi cabeza empieza a fijarse demasiado en las sensaciones corporales, especialmente en la rodilla y la cintilla izquierdas. Intento distraerme fijándome en los demás corredores y en la gente que anima.

Kilómetro 26, cruzamos el río Manzanares para adentrarnos en la Casa de Campo por el paseo del embarcadero. Voy a agradecer la sombra aunque vayamos de subida, territorio conocido. Me alegro de todas esas tapias que han hecho mis piernas mas fuertes. 
Bordeamos el lago para seguir corriendo por el paseo de los plátanos donde hay una carpa del Samur, allí veo a uno de los pro. No puedo evitar el chiste mental "tampoco estas tan mal, acabas de adelantar a un keniata", me río por dentro. Al segundo se me pasa la risa cuando recuerdo que me acerco a mi bestia negra, la salida de la Casa de Campo.


La cuesta arriba frente al metro de Lago, la de mayor desnivel de la maratón, aunque no sea excesivamente larga, el año pasado me hizo subir los últimos metros andando. Una de las dos veces que me paré a andar, este año no, este año no podía pararme. Tiré de piernas, de corazón, de los ánimos de la gente, de los que estaban en esa cuesta y de los que sabía que estaban animándome aunque no estuvieran allí. Y la subí, claro que la subí, una pequeña victoria. Por fin salimos de Casa de Campo, kilómetro 30.

Vamos de bajada por la Avenida de Portugal, había que recuperar, pero intentando mantener el ritmo. Giramos a la derecha por el paseo Marques de Monistrol y allí hay un punto de animación, creo que es de un concesionario. Tienen a todo volumen la canción "Bailando" de Alaska y justo pasamos por allí cuando la canción dice "tengo los huesos desencajados, el fémur tengo muy dislocado, tengo el cuerpo muy mal..." y a Vanesa y a mi nos entra la risa, la canción lo ha clavado 😂
Encaramos el Paseo de la Ermita del Santo y recuerdo el corredor disfrazado de elefante que me adelantó el año anterior "este año no ha habido huevos a ponerse el disfraz con este calor" pienso.


Creo que mi cabeza intentaba esforzarse con estos pensamientos, distraerse, y al mismo tiempo estar en modo positivo, pero ya lo sabía, pronto se acabaría el modo happy. Vamos de subida por el paseo de la Virgen del Puerto y la temperatura también está subiendo, 33K, el día no está para bromas.


Ahí empieza mi calvario, giramos en el parque de Atenas y mi cabeza ya no pudo mas. Cuando ahora lo pienso creo que mi cuerpo podía, en realidad mis molestias en la rodilla y la cintilla eran mas mentales que reales, tenía el cansancio propio de los kilómetros y el handicap del calor. Mi cabeza necesitaba excusas para dejar de correr. Y las encontró, subí andando gran parte de esa cuesta por mas que Vanesa me animaba a seguir corriendo.

Giramos hacia el paseo imperial y vuelvo a trotar. Lucho con mis demonios internos, me dicen que pare de correr que hace mucho calor, que la cintilla molesta a ratos, que la rodilla también. Me tomo el último gel de asimilación lenta que tenía, también lleva cafeína, espero que me de fuerzas para terminar. Ya hace kilómetros que no miro el GPS, Vanesa me lo ha prohibido y me regaña si lo intento.

Poco después del avituallamiento del 35K la cabeza me ganó. Corría y empecé a verbalizar lo que no se debe en una maratón "no puedo". Estuve los siguientes kilómetros repitiéndolo en bucle.

- "No puedo"
- "Claro que puedes"
- "No puedo"
- "¿Cuándo no has podido tú con algo?"
- "No puedo Vanesa, no puedo"
- "Llevamos muchos kilómetros adelantando gente, claro que puedes"

Vanesa intentaba animarme mientras yo me paraba a andar unos metros, volvía a trotar, volvía a andar...
En el 36K dí un golpe de estado en mi cabeza y dije "a tomar por saco los complejos, no aguanto la camiseta". Os imagináis 36 kilómetros aguantando el calor con tal de no quitármela y enseñar la tripa, pero ya no podía mas, quería correr y no parar. Quería mi sub4h30' por el que tanto había trabajado. Último gel, chute de energía con sabor a mojito caliente.

Pocos metros después sentí que me llamaban eran Héctor que iba con Marta, se estrenaba en maratón y me sorprendió mucho adelantarla, me gustó verlos pero no en esas circunstancias. No podía hablar, necesitaba toda la energía del mundo y les lancé besos para dar a Marta ánimos.


Pero el subidón de energía me duró poco, al entrar en el Paseo del Prado mi cabeza volvió a venirse abajo. La animación era increíble pero no podía mas que andar y correr a trozos. Me fijé en el resto de corredores y el año anterior no había visto a tanta gente andando, y eso que tardé casi 5h, ni yo había andado tanto.
Ver allí a Felipe Lira con su cámara de fotos me dio un empujón momentáneo.


Consigo llegar a Cibeles trotando, donde me espera Manolo para acompañarme hasta meta. Se da cuanta en seguida que voy mal por el calor, empiezan las negociaciones. "Corremos hasta esa farola y si quieres luego andamos", "andamos hasta esa papelera pero luego trotamos"...

Nos acercamos corriendo al 39K, Paseo de Recoletos y punto de animación de los Drinkingrunners, empiezan los pelos de punta, me emociono cuando los localizo, está Jorge con el megáfono, están haciendo un pasillo y jalean a los corredores como si cada uno fuéramos el ganador de la maratón. Me vengo arriba y subo ritmo, no puedo parar a darles las gracias, me llevo su energía.



 Pero me he venido demasiado arriba, me lo dice Vanesa. Y antes de que gire para empezar la subida de Goya...



Mi cabeza no puede mas, me paro a andar de nuevo "no puedo", "no puedo". Exploto a llorar, me acabo de hundir del todo. Manolo me coge por la espalda para recordarme que no es que pueda es que lo tengo a 3 kilómetros y voy a llegar a meta.
No paro de repetir "así no", "así no, Manolo, yo no lo quiero así" mientras no paro de llorar como si fuera una niña pequeña a la que acaban de quitar su juguete favorito. Apenas puedo andar, no son las fuerzas, me ha dado una especie de crisis, Vanesa y Manolo me agarran e intentan tirar de mi, de mi cabeza que es la que se ha plantado y no quiere llegar a meta. Se acerca Héctor corriendo por detrás preocupado, para ver si estoy bien porque ha visto la escena (mil gracias 💋).

No sé como salgo de esa situación, volvemos a andar y a negociar..."hasta esa farola". Y así pasa hasta que entramos en Príncipe de Vergara. Ya está hecho, para bien o para mal, decido no volver a andar, "venga Laura una serie larga" me digo mentalmente. Cuando llego al 41K miro el GPS de reojo y no me lo puedo creer, si doy lo poco que me queda quizá lo consiga, quizá entre sub4h30.

Acelero todo lo que a esas alturas de la maratón puedo, saco la fuerza de donde no la tengo. Se me pasan por la cabeza las quedadas para hacer tapias y tiradas largas de los domingos, los días de series interminables, los entrenamientos con los compañeros de corre con nosotros, los drinkingrunner...

Antes de entrar en el Retiro Manolo se retira, dice que es mi momento y entramos Vanesa y yo adelantando a todo corredor que se nos ponía por delante. Escucho los gritos de ánimo de Amaya Sanfabio y Pablo Villalobos a la entrada del parque y de Lorena, la hermana de Contadordekms, ya como mediomaratoniana (enhorabuena 😉).

Ya veo el arco de meta al fondo del paseo de coches...
Fernando...
alargo zancada...
Paco, Raquel...
subo ritmo...
Carlos, Pilar...
Un poco mas...
Vanesa, Manolo...
Miro el reloj del arco de meta...
¡y por mi!¡leches, por mi!

Y cruzo esa meta, sin saber el tiempo, me fundo en un abrazo con Vanesa y le doy las gracias por tirar de mi. 4h 29'37" después de pasar por el arco de salida vuelvo a ser MARATONIANA. Objetivo conseguido sub4h30', por los pelos, pero conseguido. Casi media hora menos que el año anterior, pero aún hay mucho que mejorar.


Gracias a todos los que habéis estado ahí durante la preparación, a los que compartisteis kilómetros conmigo durante todos estos meses, a los que me mandasteis mensajes de ánimo y de felicitación y me petasteis el móvil 😅, a los que escucharon bajones los días malos y confiasteis en mi. A todos los voluntarios y los que salieron a animar, nos hicisteis mucho mas llevaderos los 42k195m. A Manolo y Vanesa por acompañarme en lo peor de la carrera. Y a los que habéis tenido una paciencia infinita esperando el desenlace de este culebrón, espero no haberos defraudado. Gracias! 💋



 Me podeis ver en el video oficial de la maratón de Madrid, espero que os guste!!










jueves, 11 de mayo de 2017

Del pistoletazo de salida a la MM: Crónica de la Maratón de Madrid (Cap. III)

Una semana después retomo la crónica de la maratón, justo por donde lo había dejado. Había pasado la linea de salida junto a Ladyfitness, Chema, Raquel y Cristina. Los nervios precarrera se habían ido, solo quedaba ver lo que Madrid nos iba a dejar disfrutar.

Tenía claro que empezábamos juntos, pero que cada cual tenía su propio maratón por delante. No sabía cuantos kilómetros iba a estar acompañada por ellos, pero iba a intentar disfrutarlos al máximo. No me preocupaba quedarme sola, sabía que en el kilómetro 22 tendría a mi amiga Vanesa para acompañarme hasta meta, eso me tranquilizaba y me daba seguridad.

Dejamos a la diosa Cibeles a nuestra derecha y nos abríamos paso entre miles de corredores con los que compartimos recorrido. No solo aquellos que van a emular a Filípides como nosotros, hasta el 14K iremos acompañados de los que hacen la MM. El primer kilómetro sale lento.


Vamos subiendo por el Paseo de la Castellana, que no sé si es por la adrenalina del momento pero me parece menos cuesta arriba. Nos vamos acelerando, yo le voy echando la culpa a Chema, pero en realidad soy yo la que tiro de ellos. El plan era hacer los 5 primeros kilómetros sobre 6'30", pero en cuanto me despisto me pongo sub6'. Afortunadamente estaba ahí Chema para aludir al espíritu de Paco y hacerme bajar ritmo, aunque a los dos minutos se me olvidara y me lo tuviera que volver a recordar.

Van pasando los kilómetros entre charlas, risas y comentarios del plan que hemos hecho y lo que esperamos en los próximos kilómetros. Tienen intención de parar en la MM al baño, lo van comentando, pero yo salvo urgencia no tengo intención de parar. En ese momento soy consciente de que en algún momento antes de encontrarme con Vanesa los perderé, si no soy yo la que me descuelgo antes.



A partir del 5K y aunque seguimos subiendo empiezo a apretar y empezamos a ir sub6'10",  parece que todos vamos cómodos a ese ritmo y pretendo mantenerlo los kilómetros que pueda. En el 7K empezamos a bajar y ya soy consciente de que va a tocar sufrir por el calor.

Empezamos la bajada de Bravo Murillo a buen ritmo cuando una señora nos intenta animar diciendo "¡un último esfuerzo!", "Si señora, pero uno largo" la grito yo, nos reímos y seguimos con nuestra charla. ¿Pero no se suponía que íbamos a hacer voto de silencio para ahorrar fuerzas?.
Giramos a la derecha y entramos en la calle de Raimundo Fdez. Villaverde, nos acercamos al 10K y toca el primer gel, pero en ese momento creo que he perdido uno, así que como voy bien decido retrasar 3K la toma del gel, aunque Chema me dice que lleva geles de sobra. Pasamos por al lado del Corte Inglés y recuerdo el fotón que nos tiraron a Paco y a mi el año anterior.



Recorremos Francisco Silvela y María de Molina, ya empieza a instaurarse el silencio en el grupo. Solo se rompe cuando nos vamos acercando al punto de animación de los Drinkingrunners junto a Palabra de runner (@palabraderunner). Subidón cuando los vemos allí a todos, gritando con el megáfono, aplaudiendo, sacándonos fotos, chocamos manos, nos llenamos de su energía para continuar. Antes de pasar por el 14K llega uno de los momentos mas emotivos, nos separamos de los corredores de la MM y ellos nos despiden aplaudiéndonos y con gritos de ánimo, se me pone la piel de gallina.


Dos kilómetros cuesta arriba (calles Almagro y Santa Engracia). En la subida, antes del avituallamiento del 15K pierdo al resto del grupo, me siento fuerte y acabo dejándoles atrás. "Siete kilómetros para encontrar a Vane" me digo para animarme.


Bajo por San Bernardo donde alcanzo al globo de las 4h30', pienso en quedarme junto a el el resto de la carrera, se supone que lleva hora oficial. Me quedo con el grupo que rodea al globo toda la bajada de San Bernardo, pero ya me doy cuenta de que van a tirones y mas lentos que yo.
 Me ha venido bien controlar el ritmo para recuperar, pero en GranVía los pierdo porque van lentos para mi. Bajo la Calle Preciados sabiendo lo que está apunto de ocurrir, voy a entrar en Sol y ese es otro de los momentazos que tiene la maratón de Madrid. El corazón de la capital, el kilómetro 0, está lleno de gente, aplauden, animan. Me vuelvo a emocionar.


Estoy viviendo una de las partes mas bonitas de la maratón Gran Vía, Preciados, Sol...nos adentramos en la calle Mayor camino del Palacio Real, en el 20K. Seguimos de bajada y ya empiezo a notar el cansancio y empieza a molestar la rodilla y la cintilla hace acto de presencia a ratos, empieza la preocupación. Aún así no le doy tregua, voy a mantener el ritmo el tiempo que pueda.
Empezamos a subir la calle Ferraz, desciendo un poco el ritmo, me repito mentalmente como si fuera un mantra "pasitos cortos y constantes, sin parar". Me voy corrigiendo mentalmente la postura. Cuando me quiero dar cuenta estoy pasando la MM en el tiempo esperado.
Solo queda otra MM más, una tirada larga de domingo, pero eso será otro capítulo.

Gracias por leer ;)